
Artista
Tadea Ivirico
Transformando el papel llevo más de 35 años en los cuales he aprendido a dialogar con la materia. Para mi el arte es un juego de sensaciones donde disfrutó profundamente explorar el lenguaje de las texturas tanto e el lienzo a través de las pinturas como en las capas de papel maché
Mi Historia
Mi historia comenzó entre lienzos, pinceles y colores. Durante décadas la pintura fue el espacio donde aprendí a observar la naturaleza, las texturas y la belleza de lo imperfecto. Con el tiempo esa búsqueda me llevó a descubrir el papel maché como una nueva forma de crear, una materia que me permitió transformar esas mismas sensaciones en objetos que pueden habitar los espacios y acompañar la vida cotidiana.


Atiarte
Nació cuando sentí que las piezas de papel maché necesitaban un hogar propio.
Su nombre reúne una parte de mi identidad:
A de Astrid.
T de Tadea.
I de Ivirico.
Y «Arte», porque crear siempre ha sido mi forma de comunicarme con el mundo.
Atiarte representa el encuentro entre la naturaleza, la artesanía y la experimentación. Cada pieza está modelada a mano, respetando las formas orgánicas y las pequeñas imperfecciones que hacen única a cada creación. Más que objetos decorativos, son piezas pensadas para aportar calma, textura y una presencia serena a los espacios. Siempre ha sido una forma de crear desde las manos, el color y la imaginación. Con el tiempo, nuestra esencia encontró nuevas maneras de expresarse: piezas vibrantes y otras más orgánicas que habitan los espacios desde la calma y la textura.
Aunque las formas cambien, hay algo que permanece intacto: la intención de crear objetos con alma, hechos artesanalmente y llenos de identidad. Hoy convivimos entre dos mundos: el color que juega y la sencillez que conecta.
Más que objetos decorativos, son piezas pensadas para aportar calma, textura y una presencia serena a los espacios.
Un nuevo comienzo…

Para crear algo hermoso, a veces hay que romper lo viejo. Este nuevo comienzo es una transformación absoluta de mis fibras: mis manos ahora moldean el papel maché.
Como artesana, moldeo cada pieza guiada por la filosofía wabi-sabi: aceptando la imperfección, celebrando la asimetría y encontrando belleza en lo inacabado. Las grietas, las texturas rugosas y las formas orgánicas no son errores; son la huella digital del tiempo y del alma que pongo en cada creación. Las cosas hechas a mano tienen esa resistencia única que solo nace de la calma.
El desorden del taller -y de la vida- siempre precede a la belleza. Te invito a descubrir objetos con alma, hechos para acompañar tus propios espacios y nuevos comienzos.
